Dile adiós a tus miedos

29 diciembre, 2015, Rodrigo Espinosa

hombre con miedo

Antes de iniciar me gustaría mencionar que existen diferentes tipos de miedos, algunos que son útiles porque son los que te mantienen con vida, sin embargo, hay otros miedos que te detienen a lograr lo que deseas y cumplir todo lo que te propones, éstos son los de los que te voy a hablar.

Es posible que a lo largo de tu vida hallas visto cómo se han presentando oportunidades que has dejado pasar, ya que no te atreviste a tomarlas, es probable que en muchas ocasiones las fantasías que te has generado son catastróficas y te detienen, puesto que te imaginas siempre los peores escenarios.

Tu imaginación puede jugar como tu enemigo, probablemente te puede detener, sin embargo, es ella quien también te puede impulsar a lo lograr lo que deseas, todo depende de cómo manejes tus pensamientos, todo puede ser un trampolín o como una excavadora eso depende de ti.

Para sobreponerte al miedo que te impide avanzar, es importante que empieces a reconocerlo, identifiques exactamente a que le tienes miedo.

Es momento de que lo describas con una sola palabra, cuando ya lo puedas definir lo vas a poder relacionaro ubicar en alguna parte de tu cuerpo, puede ser en la cabeza, en el estomago, en la garganta, etc.

Ahora deja ese miedo un momento y contesta:

¿Cómo te gustaría sentirte con respecto a lo que deseas lograr? Puede ser una sensación contraria o la que tu prefieras, una vez que ya la tengas definida identifica en algún momento de tu vida donde te hayas sentido esa grandiosa sensación, y si la pudieras poner en alguna parte de tu cuerpo en donde seria, piensa si tiene algún color, si consigo lleva algún sonido, si tiene algún peso o textura.

Ya que puedas diferenciar dentro de tu cuerpo las dos circunstancias, concéntrate en aquella que te ha detenido, cierra tus ojos y junto con tu respiración ve haciendo que cambie de color, la textura, el peso, sonidos y vela transformando, cada cambio has que salga de la zona donde está ubicado y has que se acerque cada vez más a ese punto de satisfacción que lo detectaste primero y que tome la misma textura, peso y sonido.

Una vez que haya terminado, piensa en tu miedo inicial y si todavía identificas algo que te detiene, realiza el ejercicio nuevamente hasta que hayan desaparecido todas las cosas que tu mente a construido para limitarte.